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Con la salud y con la educación como valores esenciales

Medio: La Voz del Interior
Fecha de publicación: 17/02/2019
Tipo de medio: Gráfico

Lidera la institución médica que fundó su padre en 1996, que creció y que hoy es referente en barrio General Paz. Destaca el papel de los recursos humanos y apunta a la gestión eficiente.

Perfil. Su formación en educación y en comunicación le sirvió a Paula para liderar equipos. (Ramiro Pereyra)
Al frente. Paula, junto a su hermano Gustavo, dirige el sanatorio. 
Perfil. Su formación en educación y en comunicación le sirvió a Paula para liderar equipos. 

María Paula Vigo estudió cine y fue muchos años profesora de Inglés. Hasta que la enfermedad de su padre, César, la llevó a la actividad de la medicina y a hacerse cargo del Sanatorio del Salvador, en un momento muy complicado para la institución.

Casi 15 años después de esa “refundación” de la institución de salud, pudo superar el desafío junto con su hermano Gustavo y fortalecer la empresa para transitar un 2018 difícil para el sector y un 2019 que seguirá complicado.

–¿Cómo fue tu llegada al sanatorio?

–Yo era profesora de Inglés en colegios, en la universidad y en empresas. En 2004, cuando era directora de un colegio bilingüe, mi papá fue diagnosticado de cáncer de pulmón. Como soy la mayor de cinco hermanos, me fue a buscar. Estuve casi dos años con él, aprendiendo. Cuando nos mudamos a barrio General Paz, en 2005, él ya estaba muy grave y murió en mayo de 2006.

–¿Tu padre sí venía de la medicina?

–Él era especialista en cardiología infantil y en 1996 fundó el sanatorio. Con otros médicos que lo acompañaron querían crear un espacio donde pudieran desarrollarse como profesionales y donde la calidad médica fuera de tanta excelencia como para que fueran atendidas sus propias familias.

–¿Qué cambió con la nueva conducción?

–La mudanza fue un momento de crisis muy grande. Primero, porque su director y fundador estaba grave. Además, mudar un sanatorio es poco común, no sólo por la gente que trabaja, sino por los pacientes, la readaptación del espacio físico. Trabajamos con mis hermanos para consolidar los equipos de trabajo y fue una especie de refundación. Pero lo que se mantiene estos años es que es una institución para nuestra propia familia.

–El énfasis está en la calidad.

–Eso es clave en una empresa de servicios. Desde entonces, cambiaron la época en la que vivimos, la forma en la que se gestionan las cosas, la tecnología, el contar con infraestructura propia. Pero nuestra visión es la excelencia en la calidad médica, fundada en la capacitación y en la docencia.

–Le dan mucha importancia a la formación.

–Tenemos un comité de capacitación y docencia desde 1998 y carreras de posgrado en 13 especialidades, con convenios con las universidades Nacional y Católica. A pesar de todas las crisis, sobre todo en un sector como la salud, la formación está muy metida en los miembros del sanatorio. Creo que la educación y la salud son dos valores fundamentales de la sociedad, que no están bien valorados y que son imprescindibles para el desarrollo.

–Este es un sector que tuvo una concentración importante. ¿Cómo lograron sobrevivir?

–La clave para crecer y desarrollarse en estos años tan difíciles ha sido pensar a largo plazo, sin nublarse con los problemas de la coyuntura, pero sin descuidarlos. Hay que tener una gestión eficiente y en eso, mi hermano, que es contador, ha sido clave. Por otro lado, hubo mejoras en procesos a partir del hecho de acreditar calidad.

–¿Qué implicó esa acreditación?

–Que todos los procesos de atención se protocolizaron y eso impacta en la calidad de atención y en la eficiencia de recursos. Es fundamental cuando el punto de equilibrio y de la rentabilidad es muy frágil, como en nuestro sector. Para eso, se necesita un equipo de personas en cada área, que hablen un mismo lenguaje. Esa enseñanza de un lenguaje en común ha sido la clave y es algo que se debe trabajar en forma permanente para no perder lo construido.

–¿Cómo les fue con la crisis del año pasado?

–Es complicado porque, cuando todo sube, el dólar, la tasa de interés, los costos de insumos y servicios públicos, nosotros no podemos aumentar los precios. La salud es un sector particular porque quien recibe el servicio no paga en forma directa, sino a través de una financiadora, como la obra social o prepaga, que dependen de salarios depreciados. A esto hay que sumar que los plazos de cobro se estiran y que necesitamos mucha eficiencia para que no se descalcen los compromisos de pago.

–¿Cómo lo manejaron?

–Tuvimos espalda suficiente para poder afrontar este momento difícil y lo seguiremos haciendo este 2019. Esperemos que el año que viene haya un panorama más despejado para tener una visión de proyectos más a largo plazo. En los últimos años, las empresas de salud tuvieron un cambio en la gestión. Antes, la mayoría era gestionada por médicos, pero se fue evolucionando hacia la profesionalización de cada sector.

–Cada vez hay mayor especialización.

–El factor humano en una empresa como esta es la clave y se debe capacitar. Pero también hay que trabajar en contra de la fragmentación; es importante integrar a los distintos profesionales y no sólo pensar en nuestra institución, sino en todas las demás que estamos en Córdoba, y sumar a los prestadores, a los financiadores, a los proveedores, e incluir a otros sectores. Nadie se salva solo.

–Hay problemas similares en distintos actores.

–Por eso nosotros trabajamos tanto para integrarnos con la comunidad. El año pasado participamos en acciones del barrio, trabajamos con instituciones educativas y estamos formando un foro comercial con empresas de distintos rubros. La idea es que, a partir de ese núcleo, podamos interactuar con otros barrios e ir viendo las problemáticas que compartimos todos. Una institución como la nuestra tiene un altísimo impacto porque pasan muchas personas por día.

–¿Cuáles son los desafíos de acá en más?

–Somos conscientes de que un servicio de salud tiene un alto impacto en la calidad de vida de las personas, así que nuestro principal desafío es avanzar en calidad médica y mantenernos como institución polivalente de alta complejidad y referencia del centro del país. Y formar el equipo de profesionales que se integre al sanatorio en el futuro para dar continuidad a esos servicios.

Capacitación: Alta complejidad

La formación profesional, con residencias y posgrados.

Nombre. María Paula Vigo.

Empresa. Sanatorio del Salvador.

Casada. Sebastián Becerra.

Hijos. Tomás, Rocío, Guillermina y Juan Manuel.

Cargo. Presidente del directorio.

Personal. 700 entre empleados y profesionales.

Datos. Tiene 155 camas, recibe 25 mil consultas y genera 900 egresos por internación por mes. Tiene convenio con 80 financiadoras (entre ellas, Apross y Pami). Capacita en 13 especialidades en carreras de posgrado.

Contacto. (0351) 452-9600; info@sanatoriodelsalvador.com.ar; www.sanatoriodelsalvador.com.ar