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Protegidos bajo el sol: cómo cuidar la piel en verano

Fecha de publicación: 04/01/2014
Prevención

Los rayos solares pueden dañar nuestra piel. Conocer sus efectos y cómo prevenirlos a través de la consulta con un dermatólogo, es el primer paso para lucir una piel bronceada y saludable. 

 

Llegamos a esta época del año en la que nos preparamos para disfrutar del sol. Si estamos en la pileta, en el río, en el mar, o simplemente al aire libre es importante que sepamos cómo cuidarnos antes de exponernos a los rayos solares. 

La radiación ultravioleta es el factor más perjudicial para la salud de nuestra piel, ya que posee un efecto acumulativo a lo largo de la vida y produce daños en la estructura normal de la piel. Ese daño se manifiesta en el corto plazo a través del enrojecimiento de la dermis y en el largo plazo a través de su envejecimiento prematuro. 

Cómo prevenir los efectos del sol en lugar de tratarlos

Existen todo tipo de productos dermatológicos, pero no todos son indicados para un mismo tipo de piel. Hay pieles más sensibles que otras, por lo que necesitan también diferentes cuidados. Para gozar de una piel saludable lo recomendable es consultar con un dermatólogo al momento de elegir el protector solar y hacer al menos dos visitas al año: antes y después de la exposición solar. En caso de sufrir algún tipo de quemadura se debe consultar de inmediato al profesional médico sin untarse ningún tipo de producto sobre la lesión.

Entre las recomendaciones, la Dra. Sabina Hairabedian del Servicio de Dermatología del Sanatorio del Salvador aconseja tomar las siguientes medidas preventivas: evitar la exposición solar cuando las RUV son más intensas, usar gorro o sombrero, anteojos de sol, y protector solar de amplio espectro (UVB-UVA) factor 30, aplicándolo en toda la superficie de la piel expuesta. 

Para los más pequeños

Lo conveniente es colocar el protector sin el traje de baño, de esta manera evitamos quemaduras en caso de que se corra la malla. Renovarlo cada dos o tres horas, y si el producto se corre con el baño o la transpiración, volver a aplicarlo. No debe exponerse de forma directa o indirecta a menores de 1 año. En caso de exposiciones ocasionales a partir de los 6 meses, se pueden usar protectores específicos para niños.

Por último, tener en cuenta que los días nublados no protegen del sol, ya que los RUV logran pasar a través de las nubes. La arena, el agua y la nieve aumentan su acción.